Julio Roque Pérez, el hincha número uno de Godoy Cruz, murió este martes a los 80 años de edad. Una noticia triste que nos lleva a repasar la emotiva historia de vida que tuvo el “Loco”. Cómo se hizo del Tomba, lo que lo llevó a ser un emblema de la institución y su amor con los hinchas del Expreso.

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¿Cuándo nació su amor por el Tomba?

En febrero del año 1940, Julio Pérez nació en el distrito de Ingeniero Giagnoni, del departamento de Junín. De allí se mudó al departamento de Godoy Cruz a los doce años para vivir solo. “Desde los 12 soy fanático del Tomba. Recuerdo que el equipo fue a jugar a San Martín y le dieron tremenda paliza. Desde ahí me hice fanático y lo empecé a seguir“, contó el Loco hace algunos años sobre el nacimiento de la pasión por el equipo mendocino.

La historia de la lotería

Una historia que siempre rodeó el mito del Loco fue que a los 15 años ganó la lotería de San Juan y ese dinero fue donado completamente al club ayudando a la construcción del estadio Feliciano Gambarte, la casa del Expreso. Hecho que significó que el hombre dejara una huella imborrable que dejó a la vista el amor que el “Loco” sentía por el club.

“Una tribuna del Feliciano Gambarte y parte de las luces de la cancha, son mías, eso lo hicieron con la plata que yo gané”, reconoció orgulloso hace tiempo.

En sus primeros años viviendo en Godoy Cruz, el Loco vivió en la calle. Con sus amigos trabajaban la basura y allí era donde conseguían cosas para luego venderlas. En el año 1963, Julio consiguió trabajo en la municipalidad de Godoy Cruz, lugar en el que trabajó hasta los 60 años de edad.

Si alguien sabe de vivir momentos al lado del Bodeguero, es justamente él. Numerosas anécdotas lo envuelven de recuerdos junto al equipo de sus amores. “Fui a Misiones cuando ascendimos al Nacional B en 1994. También fui a Ben Hur cuando salimos campeones. Y a Chile por la Copa Libertadores, los chilenos nos rompieron todos los micros a piedrazos”, recordaba en una entrevista.

Un homenaje al ídolo

El Loco, quienes lo conocen de hace muchos años, dicen que fue la primera voz que tuvo el hincha de Godoy Cruz cuando ni siquiera las barras bravas existían.

“Todas las hinchadas me quieren. Gutiérrez, Maipú, Godoy Cruz, Independiente, Gimnasia. Todos los hinchas me quieren”, supo reconocer el hombre que logró ser emblema de un club sin ser jugador, entrenador ni dirigente, si no desde un lugar mucho más “sincero”: el de hincha.

El 1 de junio de 2016, el club Godoy Cruz inauguró una estatua en homenaje al Loco Julio.

Quedará en el recuerdo de aquellos que se lo cruzaban en las calles o en el Gambarte antes de comprar la entrada para el partido del fin de semana. Y como solían decirnos nuestros abuelos “al Loco saludalo siempre”. Ahora será recordado con una simple mirada al cielo por parte de todos los tombinos que nunca olvidarán a quien dejó toda su vida por estar al lado de su club.

¡Hasta siempre, Julio!